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| Así ingresaron los jugadores de River a disputar el segundo tiempo. |
Hubo un partido, un primer tiempo en el que River dominó el juego, lo ahogó a Boca que tenía la obligación de dar vuelta el uno a cero en contra del primer choque. Pero esto parece ser anecdótico ya. La historia de esa noche cambiaría y ya nada sería lo mismo.
Cuando estaban ingresando para disputar el segundo tiempo los jugadores de River, en la manga que los conduce al campo de juego fueron atacados por simpatizantes de Boca apostados detrás del alambrado y rociados con un gas paralizante que les provocó quemaduras de primer grado. Los más afectados fueron Ponzio,
Driussi, Funes Mori, Vangioni y Kranevitter que presentaban las marcas coloradas en sus espaldas y un ardor en la vista que persistió largo tiempo, en el cual el árbitro junto al veedor de la CONMEBOL se paseaban de un lado a otro buscando respuestas y delegar desiciones que tenían que tomar ellos mismos. Así pasó una hora hasta que decidieron la suspensión del partido, teniendo a los jugadores en el terreno de juego, negligentemente sin darles la atención médica correspondiente.
Al grito de "...de acá no se va nadie" la gente en las tribunas seguía hostilizando al equipo visitante. Hubo tiempo también para que desplegaran bengalas y hasta un dron pusieron en el aire que colgaba un fantasma con la letra B.
Pasó otra hora hasta que los hinchas de Boca "permitieron" a los jugadores de River abandonar el campo refugiados bajo los escudos de la policía alineada que formaba un pasillo, bajo una lluvia de botellas que partían desde la platea.
Bochornoso, triste, lamentable, repudiable por donde se mire. Finalmente como broche de una noche vergonzosa, el capitán y arquero de Boca, Agustín Orión, promueve a sus compañeros levantar los brazos y saludar (algunos hasta aplaudir) a los que quedaban en las tribunas, como si nada hubiera pasado.
Quedan muchos interrogantes de los cuales no encontraremos respuestas... Mucho ya se ha hablado del tema, sin solucionar nada. Es mucho más profundo que un simple análisis, siendo la acción que debe imperar. Más de lo mismo. Lo viene soportando el fútbol argentino que taparon en un pozo profundo desde hace 30 años a nivel dirigencial.
Un hecho más, una noche más, un operativo de 1300 efectivos policial para custodiar y cuidar tan sólo a un plantel de jugadores (los únicos que visitaban el estadio).
Una mancha más que costará borrar. Un sociólogo dirá que es el espejo de nuestra sociedad y tendrá razón.
Milton Pereira

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