Pasado el lunes de merecido descanso tras el duro fin de semana, este martes 20 Módena se vistió de fiesta para dar inicio a la décima etapa del Giro de Italia. Tendrían por delante 184 kilómetros, una jornada prácticamente llana en su totalidad, que a priori no cuenta con la más mínima relevancia y que, salvo sorpresa, se resolverá en el sprint. Sin embargo, entre estos dos puntos de la región de Emilia-Romagna existe un lazo de unión entre dos de los ciclistas más grandes de la historia de este deporte: Fausto Coppi y Gino Bartali.
Porque fue en Módena, cuna del vino lambrusco, del queso parmigiano reggiano y del vinagre, el aceto balsámico que aquí consideran como su oro negro, donde el Campionissimo se vistió de rosa por primera vez en su carrera, en el Giro de 1940. Y fue en Salsomaggiore Terme donde el que sería su gran rival durante muchos años, Il 'Ginettaccio' Bartali,conquistó una victoria de etapa en su primera participación en la ronda italiana, la edición de 1936.Nacer Bouhanni (fdj.fr) se mostró por tercera vez muy superior al resto de los velocistas del Giro de Italia y alzó también los brazos en la llegada a Salsomaggiore Terme, final de la décima etapa de la ronda italiana tras 173 kilómetros casi completamente llanos.
Su trío de victorias se forjó en una llegada velocísima, tras un repecho que lo retrasó y un descenso de dar pedales y alcanzar grandes velocidades. Una caída a menos de 500 metros, sin que afectara a ningún favorito, terminó por fracturar al pelotón y dejó a una docena de corredores por delante.
Bouhanni se aprovechó de la rueda de Giacomo Nizzolo (Trek), a quien su equipo condujo en las mejores condiciones. Pero no pudo tampoco con el francés, que se está convirtiendo en un ídolo en Italia. El italiano fue segundo y tras él se clasificó el ex líder Michael Matthews (Orica).
La fuga la compartieron dos italianos, Andrea Fedi (Neri Sottoli) y Marco Bandiera (Androni). El pelotón tranquilamente guiado por la BMC dejó hacer y los componentes de los equipos Omega, Fdj.fr y Trek participaron más activamente en el último tercio de la etapa para conseguir que se planteara la batalla al sprint.
El repecho a seis kilómetros de la llegada puso a los hombres fuertes de la general en las primeras posiciones, por si acaso. Pero apenas hubo más movimientos que un estirón de Nico Roche (Tinkoff) sin posibilidad de romper.Quedó todo bien atado para el esprint, pero no faltó a la cita la caída, a unos 500 metros de la recta, en la última curva. El estadounidense Tyler Farrar (Garmin) se equivocó y organizó la consabida montonera, esta vez esquivada por todos aquellos que se jugarán el Giro en las cronos y en la alta montaña.
Cadel Evans perdió en la caída a su primer compañero de equipo, el belga Yannick Eijssen, de 24 años, que se estrenaba en una gran vuelta. "Le echaremos de menos", dijo el capitán del equipo, que ya se temía "que después del día de descanso, con la gente recuperada, se produjeran accidentes". El belga salió del Giro en ambulancia.
El pelotón se cortó y por delante quedaron los líderes del esprint en este Giro: Bouhanni, Nizzolo, Matthews, Ferrari... Y Evans, siempre líder de rosa, noveno. Siempre muy delante y atento.
Fuentes: Marca (España), Ciclismo XXI

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